Recuperación del Patrimonio
Una torre, una puerta y un jardín
04/11/2021
De todos los espacios del ingente conjunto arquitectónico que constituye el antiguo Convento de Santa Clara, de 9.700 m2 de superficie, la torre que se ubica en su interior, conocida como la Torre de don Fadrique, es el más reconocible desde fuera, sobresaliendo su cuerpo de 30 metros de altura a través de las paredes del anterior monasterio.
Como tantas otras construcciones históricas de Sevilla, la leyenda ha rodeado con sus brumas también a este elemento, envolviéndolo en una historia romántica que tiene al infante don Fadrique y a la jovencísima reina viuda del rey Fernando III el Santo, y a la sazón su madrastra, como protagonistas de una historia de amor que tendría precisamente a esta atalaya como principal escenario.
La trágica muerte del infante, sentenciado por su hermano, el rey Alfonso X, guarde o no relación con la leyenda de su amor prohibido con la reina viuda, no ha hecho más que contribuir a amplificar la figura de este personaje y el de la particular torre que mandó construir junto a las huertas de su entonces palacio.
Según la inscripción latina que reza justo encima de la puerta de entrada situada en su lado norte, su construcción data del año 1252. Única torre en Sevilla totalmente gótica, su estilo y su construcción en fábrica de ladrillo se asemeja a los de torres militares italianas de la misma época, lo que lleva a pensar que el infante quedó influenciado por éstas durante el tiempo que residió en el país transalpino. Fue, en todo caso, una torre con función de mirador y como tal se ubicó en la periferia del recinto del antiguo palacio.
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Ver alzado estratigráfico de la torre
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| Inscripción en latín donde puede leerse el año en el que terminó de construirse la torre |
Como el resto del conjunto, el infante la donó a su muerte a la orden de las Franciscanas Clarisas, y anexionada a los muros de su convento permaneció durante los ocho siglos de clausura posteriores, hasta que todo el espacio perdió su función conventual en 1997 y las hermanas clarisas abandonaron definitivamente este lugar. Un año más tarde, el Ayuntamiento y el Arzobispado de Sevilla iniciarían un proceso, que se llevaría a cabo en dos fases (la primera en 1998 y la segunda en 2001), para la adquisición por el primero de la mayor parte del conjunto, con vistas a convertirlo en un nuevo equipamiento de ciudad. A resultas de ese acuerdo, todo el inmueble a excepción de la antigua iglesia es propiedad del Ayuntamiento de Sevilla desde hace veinte años, también la Torre de don Fadrique y los jardines que la rodean.
Desde el año 2002 el Ayuntamiento, a través de la Gerencia de Urbanismo ha invertido casi 8 millones de euros en obras de rehabilitación de diferentes dependencias y partes del antiguo convento, adaptándolas al nuevo uso cultural conferido al inmueble, y que lo ha convertido en un nuevo espacio para la cultura de cuya gestión se encarga el Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla. Entre las zonas rehabilitadas y en uso se encuentran los espacios singulares del anterior monasterio, la antigua nave de los dormitorios, el refectorio alto, el ala sur del claustro y sus crujías suroeste, así como otras zonas en dicho sector que también han sido conservadas. Todo ello supone alrededor del 40 por ciento del viejo convento.
No obstante todo lo realizado, el Ayuntamiento de Sevilla es consciente de la enorme tarea que representa esta gran operación de rehabilitación, y de todo lo que queda por delante; y es por ello que no ha dejado de buscar fuentes de financiación que permitan hacer frente a nuevas actuaciones de conservación y recuperación de más espacios. Fruto de ese esfuerzo, la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente obtuvo el pasado año apoyo financiero del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, a través del Programa 1,5 % Cultural, para rehabilitar la Torre de don Fadrique y los jardines que la rodean. La cofinanciación cubre un 45 por ciento del importe total de la actuación, presupuestada en 1.090.000 euros y adjudicada finalmente en 729.088 euros.
De esta forma, las obras han llegado también a este extremo del antiguo palacio donde hace ocho siglos había huertas y que ahora son jardines. Acondicionarlo resulta absolutamente conveniente para llenarlo de la actividad y el uso del que actualmente carece y que podrían convertir este singular enclave en un nuevo escenario cultural. Dado que su acceso natural es a través de la portada conocida como de Maese Rodrigo, a la que se llega a través del compás de entrada desde la calle Santa Clara, el proyecto aprobado incluye también las obras necesarias para recuperar esta bella puerta que procede del antiguo colegio de Santa María de Jesús localizado hasta que fue derribado en el primer cuarto del siglo XX, en la Puerta de Jerez.
Tanto en la portada, como en los jardines, como en la torre, la actividad es frenética desde el pasado 1 de junio. Operarios de la empresa Hermanos
Campano trabajan junto con restauradores de la firma Metis Restaura para poner a punto los tres espacios y que recobren con ello todo su esplendor.
Los trabajos de restauración de la Torre
En el caso de la Torre de don Fadrique, su condición de Bien de Interés Cultural determina la intervención, que está marcada por el más absoluto respeto a las huellas compositivas históricas de este monumento, y que ha estado precedida de exhaustivos trabajos arqueológicos. Hasta el momento, los restauradores han aplicado un tratamiento biocida y han limpiado con agua a presión controlada y áridos específicos la base de la torre, donde se han descubierto hasta nueve marcas distintas de cantería. En esta zona del monumento se han hallado también restos de humo y de mortero de cemento, que han sido eliminados en el mayor grado posible. Los trabajos se centran ahora en las cornisas y en los elementos ornamentales que corren peligro de desprendimiento, donde se reponen las faltas con materiales análogos que hagan prácticamente inapreciables las diferencias entre lo viejo y lo nuevo.
ver marcas de cantería ver marcas de talla ver materiales compositivos
Pero la intervención más notable de las realizadas en su exterior tiene que ver con su portada de piedra labrada, abierta en la cara norte de la torre, que antes lucía encalada y de la que se ha eliminado esta capa de cal, dejándola como la concibieron sus constructores y como era en un principio. El respeto por los valores patrimoniales de este Bien es tal, que esta laboriosa tarea se ha realizado con bisturí. La retirada de la capa de cal ha permitido redescubrir los bellos bustos de ángeles que adornan sus capiteles junto a otros elementos ornamentales.
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Puerta de entrada a la torre |
Detalles ornamentales de la puerta | Cabeza de ángel que decora el dintel |
Ya en el interior, la torre se muestra al fin, y tras cuatro meses de obras, libre de la suciedad y los depósitos que se acumulaban, algunos de ellos -como las marcas de inscripciones y grafitis- consecuencia de actos vandálicos producidos hace años. También las aves han jugado un papel determinante en el deterioro del monumento, debido a la continua entrada de éstas por los huecos abiertos en las carpinterías. Los efectos de sus excrementos eran evidentes en suelos, paramentos y escaleras. Para atajar definitivamente este problema, se restaurarán todas las carpinterías en mal estado, sustituyendo por completo aquéllas que no permitan su restauración. Y en todos los pequeños huecos existentes, así como saeteras, se instalarán elementos de protección que impidan que entren las palomas.
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| Vista de la bóveda nervada del interior | Escaleras de subida a las plantas superiores | Paredes decoradas del interior de la torre |
Las labores de limpieza se han aplicado asimismo a los paramentos de ladrillo y a los elementos de piedra que adornan las paredes. La intervención en el interior de la torre incluirá también el montaje de una nueva iluminación adecuada a los actuales requisitos normativos y estándares lumínicos, para que las futuras visitas que se prevé realizar al recinto sean del todo seguras.
Tanto dentro como fuera se suceden las tareas de restauración. Como si de abejas obreras se tratara laborando en una colmena, un enjambre de trabajadores recorren impávidos el colosal andamio que envuelve la torre y que ofrece al osado o afortunado que se atreva a escalar sobre él un improvisado espectáculo de tejados, torres y espadañas.
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| Trabajos de rehabilitación en las cubiertas y laterales de la torre |
En medio de este panorama de impresionantes vistas, la Gerencia de Urbanismo se afana en estos momentos en recuperar la cubierta de la torre bajo la que se encuentra la hermosa bóveda nervada que decora su interior.
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| Vistas de la ciudad desde arriba de la torre |
La puesta a punto de los jardines del entorno
Tal y como los adaptara el arquitecto municipal Juan Talavera a principios del siglo XX para que acogiera el museo arqueológico provincial, así han llegado los jardines hasta nuestros días. La actuación sobre este espacio ha comenzado con una limpieza general de todos sus elementos: las escaleras, los muros, el pretil de la alberca, los bancos y también los parterres vegetales. Y seguirá con un tratamiento específico de todas las especies vegetales que pueblan este entorno, para asegurarles el mejor estado posible.
Después de limpiar y desbrozar, los trabajos se centran ahora en consolidar y restaurar, de modo que se están reponiendo todos las las faltas detectadas en ornamentaciones, cornisas, carpinterías y cerrajerías. Una lenta y gradual recuperación de todas las piezas para que al cabo este recoleto jardín del convento de Santa Clara luzca al fin engalanado cuando acaben las obras.
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| Árboles rodeando la alberca del jardín | Escenario de las obras en los jardines | Muros hacia el exterior |
La recuperación de la portada de Maese Rodrigo
La rehabilitación de la Torre de don Fadrique y de sus jardines no tendría sentido sin la recuperación de la portada que constituye la entrada natural a este recinto y que está llamada a ser la puerta de acceso al mismo una vez que se ponga en uso y se abra al público.
Situada al final del compás al que se llega según se entra desde la calle Santa Clara, y anexa a la iglesia del antiguo convento, esta portada perteneció al colegio-universidad de Santa María de Jesús que estuvo en la Puerta de Jerez hasta su derribo, por la gran operación urbana de apertura de la Avenida llevada a cabo en los años previos a la exposición de 1929. Después de esto, fue trasladada al convento de Santa Clara donde se mantiene en la actualidad. Su nombre le viene del que a todas luces se considera el fundador de la primera universidad de Sevilla.
De estilo gótico tardío, está compuesta por sillares de piedra arenisca, limitada en los extremos por dos columnas cilíndricas y completada con una cornisa ornamentada. Presenta también una cenefa intermedia que marca el arranque de un arco conformado por dovelas. Antes de la intervención, tanto los sillares como los elementos ornamentales mostraban un aspecto claramente deteriorado, con alto grado de suciedad, manchas por filtraciones en la cubierta y fisuras en la bóveda del pórtico. También la cancela que cierra la portada estaba muy oxidada.
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| Frente de la portada de Maese Rodrigo, cubierta de andamios | Principales patologías que presenta el elemento |
Recuperar este elemento requiere de una amplia actuación que va desde el desmontaje de la cubierta para reparar la bóveda y ejecutar una nueva estructura de madera similar a la original, hasta retirar los revestimientos con peligro de desprendimiento y, efectuar un profundo tratamiento de limpieza y consolidación, que engloba también a la cancela. Así es como el antiguo umbral de la primitiva sede de la universidad de Sevilla se remoza.
Próximos proyectos
Mientras las obras en este singular enclave del conjunto del antiguo convento avanzan, se sigue trabajando en futuros proyectos. Hace tan sólo unos días que Urbanismo ha adjudicado una nueva obra en Santa Clara que afectará en este caso al sector sureste del claustro, donde antaño estaban las cocinas del convento. La zona en cuestión presenta graves patologías que han ocasionado problemas de seguridad, por lo que se encuentra clausurada desde noviembre de 2016. La intervención prevista permitirá consolidar estos espacios para que tras una posterior actuación de rehabilitación puedan incorporarse al resto de dependencias que ya se vienen utilizando como equipamiento cultural.
Con esta próxima actuación y la de laTorre de don Fadrique y alrededores, la Gerencia de Urbanismo habrá rehabilitado alrededor del 55 por ciento del total del complejo. Y ya se prepara otra propuesta de restauración que incluiría los antiguos dormitorios de las monjas, las viviendas donde se alojaban particulares, la majestuosa sala de profundis que alberga pinturas medievales únicas, los huertos antiguos y los cuerpos añadidos. Y para una siguiente intervención se abordará el acondicionamiento del compás de entrada por la calle Santa Clara, para habilitar finalmente el paso a través de él, actuación que incluirá, junto con su patio, la rehabilitación de varios de los edificios que lo circundan, a fin de que acaben convirtiéndose en nuevas dependencias culturales.
La rehabilitación del antiguo convento de Santa Clara no es sólo un proyecto más del Ayuntamiento, es un compromiso con la cultura y con el patrimonio de Sevilla, a la vez que una oportunidad para seguir impulsando la revitalización de esta zona norte de su Casco Antiguo.
También el arzobispado, anterior propietario del convento, mantiene su vínculo con éste merced a la titularidad de la iglesia, que ha conservado tras el acuerdo contraído en su día con el Ayuntamiento. Conforme a lo estipulado, el consistorio, a través del presupuesto de la Gerencia de Urbanismo, financia los trabajos de rehabilitación valorados en tres millones de euros. Coincidiendo con las obras de la Torre de don Fadrique y de sus jardines, también aquí se han iniciado las tareas para recuperar este bello templo, cuyos muros son fronterizos a los de la portada de Maese Rodrigo. La actividad bulle en esta esquina del convento.
El camino hacia la entera rehabilitación de Santa Clara constituye un recorrido fascinante por la historia de este lugar, que arrancó hace ocho siglos con el legendario Palacio de don Fadrique y que al contrario de interrumpirse mira al futuro con aires renovados, reivindicando su lugar como un nuevo faro de la cultura en Sevilla.
Lejos de conformarse ante una lenta decadencia, Santa Clara renace y se reafirma con cada nueva intervención. Primero fueron los espacios singulares, y el claustro, y sus alas sur y suroeste… y pronto serán las antiguas cocinas y después los dormitorios, y en adelante el compás, y mientras tanto la iglesia …
Ajena a tanto propósito, al fondo del convento, donde antaño el infante don Fadrique dispuso las huertas de su palacio, la actividad continúa para redescubrir también este pedacito del convento y dejar que Sevilla se recuentre con el pasado de una torre, una puerta y un jardín.
























