* Actualmente en licitación, se adjudicará tras el verano
Trabajos de conservación del monumento a Juan Belmonte, en la Plaza del Altozano de SEvilla
Esculturas, fuentes ornamentales, placas conmemorativas, retablos, mobiliario histórico… más allá de los edificios más monumentales y simbólicos por los que esta ciudad es mundialmente conocida y reconocida, Sevilla atesora un amplísimo conjunto de elementos artísticos que salpican sus plazas y sus calles y que rinden tributo en la mayoría de los casos, a personajes ilustres, episodios y gestas del pasado y la historia de la ciudad.
Su conservación está encomendada a la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Sevilla, que para garantizarla contrata periódicamente a empresas especializadas en trabajos de restauración y con sobrada capacidad para devolver a estas piezas sus valores estéticos y artísticos.
No en vano, entre los trabajos a los que habitualmente se hace frente se encuentran la limpieza mecánica y química, la aplicación de tratamientos biocidas, hidrófugos y de consolidación, el sellado y cosido de fisuras y fragmentos, la reintegración de volúmenes y de tonalidades, la eliminación de candados y cadenas, la instalación de sistemas de antiposamiento de aves y, la eliminación de pintadas y protección antigrafitis.
Apenas ha concluido el tiempo de vigencia del último contrato (en vigor desde junio de 2024), Urbanismo ha puesto en marcha el proceso de licitación para una nueva contratación. Siguiendo los criterios mantenidos hasta el momento, la empresa adjudicataria deberá acreditar suficiencia y solvencia suficientes, y un equipo profesional en el que se integren licenciados en Bellas Artes y en Historia del Arte. Hasta finales de agosto podrán presentar sus ofertas las empresas interesadas, sabiendo además que el contrato que se celebre tendrá una duración de un año prorrogable por el mismo periodo hasta un máximo de dos veces.
Conscientes de la conveniencia de estar dotados de este tipo de instrumentos para afrontar estas tareas de conservación y mantenimiento, así como a actuaciones urgentes que puedan producirse, la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente ha reforzado este contrato con un incremento económico del 25 por ciento. De este modo, si el anterior contrato contaba con un presupuesto anual de 181.000 euros, el próximo a celebrar está dotado con 242.000 euros anuales. Este importante aumento presupuestario asegura una mejor atención y mayor capacidad de acción, habida cuenta de las numerosas actuaciones que resultan necesarias al cabo del año.
Dos sectores geográficos en los que estructurar la ciudad
A este incremento del presupuesto se añade además otra importante novedad; Por primera vez en la historia de este contrato, la ciudad se va a dividir en dos sectores geográficos, de forma que serán dos empresas y no una, como hasta ahora, las que se encargarán del mantenimiento de estos bienes. Se adjudicarán por tanto dos lotes, el primero correspondiente al Sector 1 que engloba a las áreas de Casco Antiguo Norte, Triana, Los Remedios, Nervión, Este-Alcosa-Torreblanca, San Pablo-Santa Justa, Macarena y, Norte; y un segundo lote donde se incluyen la zona sur del Casco Antiguo y los distritos Bellavista-La Palmera, Cerro-Amate y, Sur.
Con esta distribución, decidida en base a la experiencia de contratos anteriores, se pretende lograr mayor eficiencia y operatividad para poder atender los numerosos trabajos que se generan, así como se garantiza poder contar con dos cuadrillas de trabajadores y especialistas para poder responder a súbitas tareas de restauración que puedan producirse por motivos de vandalismo, accidentes o severas condiciones meteorológicas. De esta forma, aunque cada empresa de las dos adjudicatarias tendrá a su cargo los monumentos localizados en su sector, ambas podrán afrontar trabajos fuera de su sector que por motivos de urgencia o seguridad puedan ser requeridos. Una vez finalice a últimos de agosto el plazo para la presentación de ofertas, se procederá a la valoración de las mismas para la consiguiente adjudicación, que se producirá previsiblemente tras el verano..
Sevilla, la ciudad de la Giralda, del Real Alcázar, del Archivo de Indias, de la Torre del Oro, de la Plaza de España… no se limita a sus grandes edificios históricos, sino que expande su legado en forma de monumentos muebles por el entramado de sus calles y plazas. Mantenerlo y preservarlo es además de una obligación de todos los sevillanos representada en su Ayuntamiento, una muestra de respeto por su identidad y su memoria.
Esas piedras que nos miran
La calle es el espacio común de los ciudadanos, el lugar donde confluyen recorridos y encuentros, y el mejor medidor del pulso urbano. Recurrimos a la metonimia para referirnos a la calle como la sociedad. Decimos que “habla la calle” cuando es la población la que se manifiesta, y no hay manifestación más evidente de un sentimiento, una protestación o una desaprobación que cuando para exponerlos se toman las calles.
Es el lugar también predestinado por excelencia a albergar los elementos que la ciudad ha ido construyendo para su propia identificación y con los que rinde homenaje a su historia. El espacio público es el sitio donde las ciudades revelan su memoria y donde se sigue escribiendo ésta. Cada obra pública, arquitectónica o escultórica es un renglón en el libro historiográfico de una ciudad. Las calles de Sevilla, como las de tantas otras urbes, rezuman historia. Está escrita en sus puentes, en sus calzadas, sus jardines legendarios, sus torres, sus edificios, en los lienzos de muralla que aún se mantienen en pie, en las columnas de la Alameda o de la calle Mármoles, en los restos que se conservan de las culturas que nos precedieron, y también en sus fuentes, sus esculturas, sus placas conmemorativas, sus retablos...
Cada uno de estos elementos puede ser un documento excepcional sobre el desarrollo urbanístico y la transformación urbana y es, en todo caso, un reclamo a la memoria de algo o de alguien, emplazándonos a evocar a un personaje, una circunstancia o un momento histórico. Encierran en sí mismos un valor intangible y subjetivo que trasciende la piedra, los ladrillos o las paredes. Con su presencia, la ciudad se expresa, se reivindica y se justifica, y así como las vidrieras de las grandes catedrales actuaban en épocas pasadas como vehículos de expresión y simbolismo, Sevilla también se cuenta a través de sus monumentos. Cuidar de ellos es por tanto cuidar de nuestro patrimonio y nuestro pasado.
La Gerencia de Urbanismo, el organismo encargado de velar por el adecuado estado de los monumentos
Del amplio patrimonio monumental que salpica sus calles y sus plazas, el Ayuntamiento de Sevilla tiene atribuida la custodia de los bienes históricos vinculados al viario y a los espacios libres, responsabilidad que recae en la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente. Este organismo es el encargado por tanto de controlar sus estados para valorar posibles intervenciones, programarlas y llevarlas a cabo cuando es preciso. La redacción y realización de proyectos de rehabilitación y restauración de los monumentos en viarios públicos es una tarea asidua y continuada.
La importancia de conservar para preservar los bienes
Pero además de la restauración y rehabilitación, hay otro aspecto no menos importante a cuidar y de igual modo determinante para garantizar el correcto estado de los monumentos que pueblan nuestras calles y plazas. Nos estamos refiriendo a la conservación y mantenimiento como medida de prevención y aseguramiento de sus valores estéticos e históricos. Por su capacidad de protección, las actuaciones de conservación juegan un papel fundamental en el cuidado de los bienes monumentales, en la medida en que previenen daños y deterioros que obliguen más tarde a complejas intervenciones de restauración.
Estas labores de prevención se realizan a través de dos contratos que celebra periódicamente la Gerencia de Urbanismo. Más allá de las medidas de conservación que se programan en el marco de éstos, su existencia garantiza también que se pueda actuar de forma inmediata en casos de urgencia, puesto que permite contar con un equipo profesional con los medios técnicos y humanos necesarios para actuar en este tipo de situaciones.
Al primero de ellos corresponde la conservación de los monumentos de carácter mueble (esculturas, fuentes ornamentales, placas conmemorativas, retablos y mobiliario histórico). El segundo contrato va dirigido a aquellos bienes del patrimonio histórico municipal que no forman parte de ningún edificio o servicio municipal. En este grupo se integran por el momento veinte monumentos, sin que sea una lista cerrada sino abierta en todo caso a posibles nuevas incorporaciones de bienes patrimoniales igualmente singulares y de análogas características.
Decenas de monumentos que pueblan nuestras calles son tratados cada año para su correcto mantenimiento y conservación con cargo a alguno de estos dos contratos. Como patrimonio nuestro que son, de todos los sevillanos, conservarlos en buen estado va más allá de una simple responsabilidad municipal, es un compromiso con el pasado y un deber con el futuro. Por eso, y porque son vigías del tiempo, estamos obligados a preservarlos. Porque quién sabe si detrás de la piedra bajo la que casi siempre se presentan, calladamente, sin que nos percatemos de ello, nos observan a través de los siglos para recordarnos quiénes fuimos y de dónde venimos.