El Ayuntamiento ultima la contratación de nuevas obras de rehabilitación del Convento de Santa Clara, entre las que se encuentra "la Sala de Profundis", que sacará a la luz pinturas murales de gran calidad de las que se desconocía su existencia
* Con esta próxima actuación, sólo restarían dos últimas intervenciones para la completa recuperación de este gran tesoro patrimonial del arco norte del Casco Antiguo de Sevilla, de 9.700 metros de superficie y ocho siglos de historia
* El alcalde, José Luis Sanz, en una visita al inmueble, ha defendido la continuidad de los trabajos en este vasto conjunto patrimonial para seguir aumentando su superficie museística
Vista frontal de la Sala de Profundis, sin pavimento y con una parte excavada
Cuando en el siglo XIII, allá por 1260, las monjas franciscanas de la orden de Santa Clara recibieron de manos del rey Alfonso X las antiguas casas-palacio que habían sido antes del infante Don Fadrique, y sobre las que las religiosas erigirían la primera fundación femenina clarisa en Sevilla, solicitaron crear un espacio para la liturgia y la oración. Para tal fin se eligió la nave rectangular del testero septentrional del antiguo palacio, seccionada por la actual iglesia, justo donde se encuentra la Sala de Profundis. Significa por tanto, que esta dependencia formó parte de la primitiva y pionera iglesia. Corroboran esta teoría tanto la orientación este-oeste de la nave como la existencia de restos de pinturas murales del siglo XVI y de gran calidad, hasta el punto de que quienes la conocen en profundidad se atreven a calificarla como la Capilla Sixtina del antiguo convento. La presencia de la sepultura gótico del obispo de Silves refuerza esta opinión.
El nombre de Profundis hace referencia al salmo penitencial “de profundis clamavi ad te” (desde lo más profundo te llamo a ti) utilizado durante los sufragios de los difuntos. Las crónicas apuntan a que la propia sala llegó a utilizarse como cementerio para las religiosas.
Este valioso espacio será precisamente el escenario de las próximas obras de rehabilitación y consolidación que tengan lugar en el antiguo monasterio. El programa de esta siguiente intervención incluye también la restauración de las pequeñas viviendas anexas, construidas en la segunda mitad del siglo XIX por orden gubernamental para recibir inquilinos cuyas rentas sostuvieran la vida conventual.
LaSala de Profundis se abre al claustro y se comunica directamente con el coro bajo. Se encuentra dividida en tres estancias: un pequeño receptáculo de entrada, una estancia rectangular con una ventana y, otra más pequeña al fondo. Detrás de ésta se encuentra la escalera original que comunicaba las antiguas viviendas y por la que se accede a las plantas superiores. Su estado actual no es bueno, destacando la existencia de profundas marcas de humedad como consecuencia de la falta de ventilación y mantenimiento. La humedad ha provocado también abundantes pérdidas de material.
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| Vista parcial del sepulcro del obispo Silves |
Escaleras de acceso a la primera planta |
Sala contigua a la de Profundis |
El proyecto aborda la transformación de la Sala de Profundis, de las viviendas particulares anexas a ella y de otros espacios domésticos, como una antigua cocina que se localiza en la última sala de la planta primera o, unos viejos lavaderos en la última planta del conjunto. Para poder hacer accesible todo el conjunto, que se desarrolla desde la planta baja hasta la de la cubierta, se introducirá un nuevo núcleo vertical que contará además con un ascensor.
La idea es la de reutilizar estos espacios para crear una secuencia de usos que sirvan al visitante de los diferente museos y zonas expositivas que conforman el Espacio Santa Clara. El objetivo por tanto de esta fase es acondicionar y recuperar las diferentes salas dotándolas de un uso expositivo, aumentando así la superficie museística del Espacio Santa Clara.
Volver a la lectura original de las dependencias
Interior y exterior se rehabilitarán así siguiendo los criterios de todas las intervenciones desarrolladas hasta el momento en el recinto, esto es, priorizando la conservación frente a la reconstrucción para volver a la lectura original de las dependencias. Se trata, no en vano, de devolver la esencia a estos sitios, rehabilitando sin erosionar, sin falsear y por supuesto, sin superponer.
Un ejemplo de ello es la prevista eliminación del forjado intermedio ejecutado durante el crecimiento del monasterio para así recuperar la altura original del espacio. De igual forma, se eliminarán las capas de cal para apreciar las decoraciones vegetales presentes bajo ellas, así como las decoraciones con yeso de la época del Infante Don Fadrique. De esta forma, todo el programa decorativo e iconográfico desarrollado en la Sala será restaurado, sacando a la luz pinturas ocultas durante siglos y de las que se ignoraba su existencia.
En el exterior, se renovarán los acabados con morteros de cal, se restaurarán y reutilizarán las carpinterías existentes y se acondicionará todo el espacio con un nuevo diseño de jardín, respetando el trazado original.
En total, se intervendrá sobre casi 1.200 m2 de superficie construida, con un plazo total estimado de trece meses. Recuperar como está previsto todas estas estancias y espacios del convento costará al Ayuntamiento de Sevilla 3,2 millones de euros.
Hace sólo unos días ha finalizado el plazo para que las empresas interesadas en realizar los trabajos presenten sus ofertas, de modo que en cuanto se analicen y valoren éstas podrán adjudicarse las obras.
En tanto esta nueva fase de obras se inicia, la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente continúa ejecutando las de rehabilitación de la portada de acceso al antiguo cenobio desde la calle Santa Clara, del compás por el que se transita a continuación junto con todos los edificios a su alrededor y, a continuación las de la Puerta Reglar por la que se entraba en la vida interna del convento y que se convertirá en la futura nueva entrada al Espacio Santa Clara. Recuperar ambos sectores supondrá una inversión de más de ocho millones de euros.
Las últimas fases de obras corresponderán a las crujías del lado Oeste donde se localizan los restos del primitivo Palacio de Don Fadrique y a la alberca que existe en los jardines que rodean la torre.
Con estas dos postreras intervenciones, se habrá completado la recuperación de este vastísimo recinto, de 9.700 m2 de superficie, que atesora más de siete siglos de historia y al que rodean relatos, mitos y leyendas que han idealizado aún más el pasado de este recinto, añadiéndole a su singular belleza, una pátina de emociones, misterio y nostalgia.